domingo, 7 de agosto de 2011

Esta es mi suerte



A veces es suficiente una mirada, una sonrisa; o ambas cosas congeladas en un segundo para dos personas. Suficiente para comprender que tienes algo muy valioso ahí, en frente tuya, solo para tí.
Otras veces basta con alejarte un poco de esa persona para sentir que ya no eres la misma, que falta algo. Y es al echarlo de menos cuando te das cuenta de que es lo más importante de tu vida. Que lo darías todo por estar un segundito más a su lado.
Es entonces cuando entiendes que al no estar a su lado puedes seguir sonriendo, pero nunca con la misma fuerza.
Es justo en ese momento cuando comprendes que la suerte no está ni en los cupones, ni en los juegos de azar, ni siquiera en los tréboles de cuatro hojas.
La suerte está aquí mismo, delante tuya. Mirándote a los ojos de una forma peculiar, hablándote con la mirada mientras tu te sumerges en ese color..Azul, como cuando el mar se confunde con el cielo. Apartándote el pelo de la cara para colocarlo con delicadeza por detrás de tu oreja esperando que le sonrías. Y le sonríes, y el se te queda mirando como si la vida le fuera en ello. Agarrándote de la mano como si no quisiera dejarte escapar, cuando en realidad eres tú la que no debes dejarlo escapar a él.
Y de pronto te dice que te quiere, que te quiere mucho. Y a partir de ese segundo piensas que nada puede salir mal si estás con él, pero no es así.
La realidad es que todo podrá salir mal, pero mientras lo tengas contigo, lo demás te sobra.
Y ya puede pasar un gato negro, que tú ya no crees en esas cosas. Que no te vas a inmutar lo más mínimo en mirarlo. Porque sinceramente, en ese momento para tí solo hay una cosa que contemplar. Y esa cosa no podía ser otra que él.

lunes, 11 de julio de 2011

Lo que tengo

Hoy me he propuesto recuperar la sonrisa. Esa que ya desde hace un tiempo brilla por su ausencia. Es hora de dejar de pensar en todo eso que no tengo. Hora de darme cuenta de lo valiosa que es una vida, porque solo hay una.
No voy a decir que mi vida es perfecta, porque no lo es. Pero tampoco voy a ponerla en mal lugar. Si tengo que ser sincera, me gusta mi vida. Puede que no tenga todo lo que quiero, pero quiero todo lo que tengo y al final, eso es lo que vale. Tengo mucha suerte.
La suerte de poder cambiar el irritante sonido de un despertador por la bonita voz de mi madre. De levantarme y encontrarme mi desayuno preferido preparado encima de la mesa.
La suerte de tener el abrazo asegurado de mi hermano si las cosas no van del todo bien.
De haber salido al mejor hombre del mundo. La suerte de tener de mi lado a determinadas personas que han conseguido que nunca me vea sola. De tener el nombre que me cedió una bellísima persona. Tengo la suerte de haber conocido a gente que no se me olvidará en la vida. Y de vivir instantes que no cambiaría por nada del mundo. La suerte de tener una madre que lo da todo porque sea feliz. Un padre que aunque le cueste expresarlo, me quiere más que a nada. Y un hermano que aunque me haga odiarlo cuando pone su música a tope y no me deja concentrarme, es un cielo.
Tengo la suerte de tener un bonito piso aquí y otro en la playa. De poder tener un abrigo si hace frío y un aire acondicionado cuando pasamos de los 40. La suerte de estar escribiendo esto ahora mismo, en un pórtatil a mi entera disposición.
También la suerte de tener como mejor amigo a un batera melenita. De recibir los besos de los mejores abuelos que se pueden tener. Esos típicos besos que solo te pueden dar ellos..
La suerte de tener en mi vida a una niña de ojos azules que no cambiaría por nada.
La de tener una familia que no ha dejado un segundo de cuidarme.
Y sobre todo, la suerte de estar diciendo todo esto en este preciso instante.
De estar por fin valorando lo que de verdad importa. De ser capaz de ver todo eso que tengo, en lugar de lo que me falta. Y de comprender el verdadero valor de una vida.
Que no es otro que
la imposibilidad de morir de sed, teniendo tanta agua.

sábado, 9 de julio de 2011

Decisiones.


Odio que siempre haya algo que falle. Que todo vaya perfecto pero al final haya algo que la cague por completo. Me fastidia mucho no poder ser nunca totalmente feliz. Que siempre haya algo que lo impida. Una barrera irrompible, un vacío permanente...
Todos creen que tu vida es perfecta. Piensan que tienes todo lo que una chica como tú podría desear. Pero ellos no saben nada. Vale, tienes muchas cosas. Pero ,¿que importa eso si te falta lo más importante? Cada vez te formulas más preguntas que no tienen respuesta alguna. Todo se complica por momentos. Pero tu sigues adelante, no piensas dejar que una situación te ablande. No puedes dejar que tu perfil de chica dura se vea manchado por una tontería como esta.
Pero no puedes evitarlo, esto te afecta. Siempre has utilizado la frase de:Vive el presente, que el pasado pasado es y el futuro ya vendrá. Pero ahora no puedes. ¿Que te pasa?
Joder, tu presente no te gusta. Te gustaría volver al pasado, corregir tus errores. Sobre todo ese fallo que ahora te persigue. Ese que no te deja dormir, que te quita las ganas de comer.
Ella. Tu amiga. Tu amiga del alma. Esa que lo hizo todo perfecto hasta que..falló.
¿Por qué un simple fallo puede fastidiarlo todo? ¿Y si la que ha fallado no es ella sino tú?
¿Y si te precipitaste al acabar con todo?
Piensas que tiene solución. Que podríais empezar de cero, olvidarlo todo. Borrón y cuenta nueva. ¿Merece la pena? No lo sabes. El miedo vuelve a golpearte por dentro.
Tu perfil de chica dura se desvanece, dejándo al descubierto tu corazón frágil.
La inseguridad, los consejos de la gente que quiere protegerte, la propia experiencia.
Todo te hace dudar. Quieres arreglarlo, claro que quieres. Pero esto ya lo has vivido otras veces. No quieres ser la misma niña inocente que hacía lo que quería sin haberlo razonado.
Te dicen que si lo haces te vas a equivocar. Que esta es la misma historia de siempre. Que no lo hagas, que te vas a hacer daño.
Entonces recuerdas cuando tu madre te decía exactamente lo mismo cuando jugabas en el parque: Ten cuidado, te vas a hacer daño. Y tú, pedaleaste cada vez más rápido con la ilusión de que habías aprendido a montar en bici sin ruedecitas de atrás. Y te caiste, te hiciste daño. Y al siguiente día te volviste a caer. Y al otro.
Hoy por hoy, si puedes ir en bici sin que tu madre esté detrás diciendote que tengas cuidado. O si cuando te caes eres capaz de decir: No pasa nada estoy bien.
Es porque ya has aprendido. Y has aprendido a base de caerte. De equivocarte, equivocarte y volver a caer en el mismo fallo.
Ahora es lo mismo. Eres tú quien elige si hacer caso a tus amigos y limitarte a no hacer nada, no vaya a ser que te equivoques. O pasar de ellos, hacer lo que quieres y arriesgarte.
Si te quieren, ellos dejaran que te equivoques y te apoyarán en cada decisión que tomes, aunque no sea la correcta.

 Una vez más, estoy en la cuerda floja.

jueves, 7 de julio de 2011

Estés donde estés

Querida abuela, hoy te escribo desde la lejanía. No sé muy bien a dónde te fuiste ni dónde estás ahora, pero tengo la certeza de que estás bien, porque las personas buenas siempre tienen a alguien que las protege.
 No sé la cantidad de espacio ni de tiempo que nos separa, aunque a veces siento que estás más cerca de lo que pienso. Cuidándome y queriéndome de  ese modo en el que solo las abuelas saben hacerlo.
No sabes cuánto me hubiese gustado conocerte. Contarte toda mi vida e irme a tu regazo cada vez que sintiera la pena llamando a mi puerta...Verte envejecer y cuidarte yo también a ti. Pero es verdad que a veces la vida es injusta y quita de nuestro lado las cosas más valiosas que tenemos.
En este caso, ni siquiera me dieron opción a conocerte, era tan pequeña...Si te soy sincera apenas tengo un leve recuerdo tuyo. Pero ese recuerdo sumado con todo lo que han ido contándome de ti, ya es suficiente para quererte.
No sé si tú recuerdas algo de mí, o si tal vez sabías que existía pero no eras consciente de que era tu nieta. Es lo que tiene el alzheimer...no te quita sólo la memoria, te lo quita todo.
Lo que más rabia me da es que te tocara a ti. No te lo merecías...
Debió ser muy triste para ti vivir sin saber quién eras tú, quién era tu familia, tus amigos...
Debió ser triste el no recordar cuántos años tenías, el cómo comer, el cómo andar...
Pero más triste aún fue para los tuyos.
El abuelo no quería seguir viviendo sin ti...
¿Mamá? puf..Mamá luchó muchísimo para que no la vieras llorar, pero estaba hundida...
Papá y todos los demás intentaban ayudarte para que recordarás...pero no había forma. En esos entonces no había tantos avances como ahora.
Pero aún más triste es que yo ni siquiera pude darme cuenta de lo que se me iba de las manos... en el 99 perdí a una de las cosas más valiosas de mi vida. Es una suerte que pudiera quedarme con tu nombre... es lo único que me queda de ti.
Así, cada vez que me llaman Pilar, porque al igual que a ti no me gustan los diminutivos, cierro bien fuerte los puños, sonrío y contesto:
 Sí señor, esa soy yo.

Ya te arrepentirás

Con el tiempo aprenderás que el mundo no gira a tu alrededor.Que a menudo tendrás que poner un poco de tu parte para que las cosas vayan bien. Aprenderás que a menudo la gente se cansa de dar pero nunca recibir.
Que no todo va a ser como tu quieras.
Con el tiempo aprenderás a diferenciar los amigos de verdad de los pasajeros. A valorar lo que de verdad merece la pena. Con el tiempo aprenderás que si no cuidas lo que tienes...se te va.
No sabes todo lo que se te está escapando de las manos.

Aprender a valorar..

Mil veces habré dicho eso de que uno nunca valora lo que tiene hasta que lo pierde. Mil veces... pero tal vez solo unas pocas haya comprendido el valor de esta tan simple, pero dura frase.
Siempre creemos tener mucho tiempo por delante para demostrarle todo lo que sentimos a esas personas que más nos importan; pero verdaderamente hay veces que ese tiempo nos falta, ya sea por que nos lo quiten, o lo perdamos.
Cuando menos lo esperas esa persona ya no está donde siempre solía estar. Nada es como antes; ni siquiera vosotras. Se han perdido sonrisas y miradas; de esas que lo decían todo solo con su existencia. Ya no veo por ninguna parte esas ansias por vernos, aunque hiciera medio minuto nos hubieramos visto. Ni siquiera esos abrazos que hacían olvidarlo todo para llenarnos de felicidad , aunque no tuviesemos ni una pizca ese día.
Ya no existe esa seguridad cada vez que estábamos juntas. ¿dónde están esos momentos en los que éramos tu y yo luchando contra todo lo que nos quisiera separar? ¿dónde están?
Me pregunto dónde habrán ido a parar todas esas cosas...
Todo se nos quedo por el camino y seguimos con los bolsillos vacíos adelante; aunque verdaderamente pensase que no podría seguir sin tí.
Se nos cayó todo, absolutamente todo. Intenté volver a recogerlo; pero era demasiado tarde. Tu ya no estábas...
Ahora solo me quedan los recuerdos; los buenos y los malos...Sí, te echo de menos.
Por eso; cuando verdaderamente quieras a alguien, díselo siempre que puedas porque nunca sabes cuando será la última vez que tengas oportunidad de hacerlo.



jueves, 30 de junio de 2011

Ahogarse en un charco.

Alguna vez estaría bien no tener porqué huir de tí. No tener miedo de que estés cerca. Poder mirarte sin tener que retirar la mirada cuando lo hiciéras tú. Alguna vez me gustaría que supieses lo que hay detrás de esa sonrisa que llevo de forma permanente.
Que te acordarás de todo lo vivido .Que te dieras cuenta de lo que vale una amistad.
También estaría bien que algun día no sienta la necesidad de darte un abrazo.
Poder evitar esas ganas de ir cuando estas sentada sola y soltarte un te quiero así porque sí, sin que me doliese que luego tu no vinieras si era yo la que estaba sentada.
Pero lo que más me gustaría sería que algún día, dentro de algún tiempo, pueda acordarme de tí sin que se escape una sola lágrima.

Va de inocentes

Antes cuando te miraba a los ojos sentía complicidad, apoyo. Sentía conocerte a la perfección. Al mirarte a los ojos sabía que sonreías. Que sonreías por compartir ese segundo que duraba una mirada, conmigo.
Pero a veces cuando sientes tantas cosas pasa que no escuchas a la razón, te olvidas de los consejos que te dan las personas más cercanas a tí y llegas a creer que lo que sientes es la pura verdad porque siempre has dicho eso de escuchar al corazón antes que a la mente.
Pero te equivocas. Una vez más, te equivocas. Tropiezas y caes con la misma estúpida piedra que jamás logras quitar de tu camino.
Que no logras quitarla porque no quieres...porque solo haces caso al corazón cuando perfectamente sabes que te vas a hacer daño. Que también hay que pensar un poco con la cabeza y escuchar lo que piensa la gente con experiencia.
Porque si te equivocas habiendo pensado las cosas antes de hacerlas serás como otro cualquiera. Una persona humana más, con derecho a equivocarse.Pero si en cambio lo haces sin haber razonado. Si te equivocas por el simple y mero hecho de haber confiado en todo lo que tu corazón te hacía sentir. Entonces, solo serás un inocente más para el mundo.

Date por aludida.


Date -Por favor para. Espera un momento.
+¿Qué quieres ahora?
- ¿Que qué quiero ahora? Quiero que abras los ojos, que te des cuenta de todo lo que has cambiado en un año...

+¿Cambiar? Yo sigo siendo la misma.
- No.La persona que yo conocía lo daba todo por sus amigos. No paraba un segundo hasta sacarle una sonrisa a quien fuera. La persona que yo conocía tenía el mayor corazón que una persona puede tener.Era sincera, leal...Nunca defraudaba a nadie. La persona que yo conocía tenía las cosas claras, sabía lo que estaba bien y lo que no, y siempre hacía lo mejor para todos, aunque alguna vez no fuese lo mejor para ella.

+ No entiendo a que viene todo esto...
- Pues viene a que un día esa persona prometió que nada se interpondría entre nosotras. Pero, ¿sabes qué?

+ No...¿qué?
- Que no contó con que ella misma fuera a hacerlo algún día.

miércoles, 29 de junio de 2011

Aquella torre perenne

Aquel día Marta se había despertado muy temprano .
Solo estaba despierta su madre a aquellas horas.
Tomó su desayuno y para intentar matar el aburrimiento comenzó a hacer una torre de cartas con su baraja.
No podía estar más feliz, tan solo le quedaban varias cartas para completar su magnífica creación.
Llevaba ya mucho tiempo en ello.
De repente su  gato, asustado por un rayo en aquel día de tormenta,saltó encima de la niña, provocando un movimiento brusco y volcando toda la torre.
La niña comenzó a llorar... pobre, llevaba mucho tiempo haciéndolo, solo le faltaba un poco.
Su madre fue a consolarla e intentó hacer entender que había sido sin querer, inconscientemente, por pura coincidencia de varias cosas,puede que  tal vez por un poco de mala suerte.
Le dijo que tranquila, que ella le iba a ayudar a rehacerla.
La niña paró de llorar y, junto con la madre, comenzó a hacer la torre.
Colocaron todo en el sitio adecuado, con muchisimo cuidado, con tranquilidad, tenían todo el tiempo del mundo, todo parecía ir a la perfección.
Salvo un detalle; Diego, el hermano de Marta, acababa de levantarse.
Parecía cansado y a la vez hambriento, pedía a gritos: Mamá, hazme el desayuno!
-Hijo, estoy ayudando a tu hermana, espera.
-¡Qué me hagas el desayuno!
-Espera cariño, nos queda muy poco.
-Ahora os va a quedar más.
De un manotazo Diego, por puro arrebato y por odio a su hermana, (en realidad no la odiaba, pero sus padres pasaban tanto tiempo con ella...), derribó toda la torre. Marta de nuevo lloraba, era muy pequeña, le habían detrozado su proyecto dos veces ya.
Como era de esperar a Diego lo castigaron, pero Marta seguía queriendo acabar su torre.
No deseaba otra cosa.
La madre , que parecía entenderla, tal vez por propia experiencia, reconstruyó por ella la torre entera, mientras ella estaba con su padre en la cocina.
Cuando la niña llegó y vió la torre totalmente acabada, se le esbozó una sonrisa de oreja a oreja, le dió un abrazo a su madre  y se fue corriendo a su cuarto para, según ella ,escribir en su diario esto tan bonito que le había pasado hoy. Pasadas unas horas, la familia se iba a disponer a comer.
Asi que Marta fue a quitar la torre de cartas de la mesa.
Su sorpresa fue cuando se dió cuenta de que no podia deshacerla para guardar la baraja en su caja, todas las cartas que conformaban la torre estaban pegadas con pegamento. La niña entre sorpresa y agobio al pensar en todo el trabajo que le había debido causar a su madre, fue a la cocina a hablar con ella:
-Mamá, ¿por qué has pegado todas las cartas de la torre con pegamento? Debe de haberte costado mucho trabajo...lo siento.
-Cielo, tener esa torre era tu sueño, no quiero nunca que nadie tire abajo tus sueños, yo nunca permitiría eso.Quiero que tengas esta torre siempre en tu cuarto y que cada vez que la veas pienses, que aunque en la vida haya mucha gente que intente desbaratar tus planes o tus sueños, ya sea por puro odio hacia ti o por una casualidad, sea cual sea la razón por la cual todo se venga abajo, siempre tendrás a alguien que reconstruya tu torre y que la pegue con pegamento, para que la tengas
SIEMPRE CONTIGO.

Puños que rompen sueños

Bueno, esto es un cuento que escribí hace ya un tiempecillo y presente a una campaña contra la violencia de género. Tuvo bastante éxito, así que espero que guste.
Mario era un niño feliz como cualquier otro niño de 6 años.Vivía en una pequeña casa con sus padres.
Le apasionaban los comics, las películas de acción, los caramelos de fresa, los aviones en miniautura, en fin, cosas normales que le gustan a cualquier niño de su edad.
Mario tenía un héroe, la persona que más le gustaría conocer en el mundo, Superman.
Un día en el colegio le preguntaron a toda su clase el verdadero significado de una mano o un puño cerrado en alto.
Ese día se celebraba una campaña contra la violencia de género.Pero...
¿Qué respuestas esperaban de niños de 6 años?
Muchos decían que significaba que ese día tu abuelo te había dado dinero para chuches y que llegabas a casa con los caramelos en la mano, apretando mucho, con el puño cerrado,para que nadie pudiese quitártelos.
Otros decían que era el gesto de felicidad al marcar un gol jugando con tus amigos en la calle.
Sin embargo, Mario respondió:
-Es muy fácil profesora, el puño cerrado es el gesto que utiliza Superman cuando vuela a toda prisa para salvar a alguien.
Aquella noche ,en casa de Mario, se escuchaban quejíos, gritos, portazos, golpes...
Mario, que estaba dormido, se despertó a toda prisa pensando que tal vez era Superman peleando con algún villano.
No cabía en su asombro cuando se dio cuenta de que el ruido venía del cuarto de sus padres.
Pensó:
¡Qué suerte la mía! ¡Voy a conocer a Superman!
¡Verás cuando lo cuente mañana!
A toda prisa abrió la puerta y vió a su padre con el puño en alto y a su madre amoratada tirada en el suelo de la habitación.

Supo entonces que no se había equivocado, era su héroe..., con el puño en alto. Su único y verdadero héroe;su padre...le había defraudado.

Eso de volar..

Cuando se abren nuevos horizontes es bueno aferrarse a ellos. Pero también es inevitable la existencia del miedo a caernos,de volar alto y que el dolor se vea aumentado innumerables veces. Sin embargo hay que mantener la calma y confiar en que si las cosas cambian algún motivo tienen.
No puedes pasarte toda la vida a ras de suelo solo para que cuando te caigas no duela tanto, no.
Hay que ser feliz, disfrutar mientras abres las alas hacia esos mundos que llevas una vida soñando, o tal vez hacia esos mundos que se te han antojado conocer hoy, ¿qué importa cuánto dure esa felicidad?¿Qué importa si después te caes?
Y cuando las cosas cambien...aunque esos cambios sean los más inesperados que hayas vivido en tu vida.. tienes que estar preparado.
Sí, puede que te hayas pasado media vida colocando con todo el cuidado y la delicadeza del mundo pequeños bloques de piedra alrededor de esa persona tan importante para ti...Piedras que por si solas no son nada, pero que día tras día ,mientras se van sumando esos bloques que tu has colocado, podrían lograr defenderla de todo lo que le pueda pasar, creando una gran muralla en la que quedan reflejados tu sudor y tus lágrimas, y sobre todo el cariño que tenías hacia ese alguien.
Lo has dado todo por esa persona...
Pero entonces, cuando de pronto llegue una ráfaga de viento y tire toda la muralla e incluso, a esa persona...y se la lleve de tu lado por motivos que ,a veces, hasta una desconoce.Justo en ese momento no llores desconsoladamente por todo lo que se acaba de terminar, sonríe porque un día disfrutaste de todo eso que querías. Aunque ahora, gracias a todo el tiempo que ha pasado desde que empezó, la caída sea grandisima.Piensa en todo lo que volaste, en cada movimiento de tus alas para seguir subiendo, en cada impulso que diste entre las nubes para llegar a lo más alto.
Y piensa que si nada volverá a ser como antes solo es porque sería imposible superar la felicidad de los mejores años de tu vida. Junto a esa persona que siempre estará en ti.